Más vale prevenir que curar: componentes del coche que se sustituyen como prevención

A veces la mejor defensa es un buen ataque. A veces, la forma de evitar un problema es cortar por lo sano.

También en el mantenimiento del vehículo.

No todos los componentes del vehículo se sustituyen porque sepamos exactamente en qué momento van a dejar de hacer su función de forma óptima.

En ocasiones, se trata de evitar un mal mayor (muy mayor).

Exactamente en esto consiste la sustitución preventiva de algunas piezas y componentes ANTES de que se rompan. ¿Por qué? Porque el coste de cambiar esas piezas es relativamente barato… si lo comparamos con el coste (muchísimo mayor) que se derivaría de que la pieza tal o cual llegase a romperse.

¿Vemos algunos ejemplos?

Bomba de agua y correa de distribución

¿Qué ocurre si se rompe la correa de distribución? Mejor no quieras saberlo… Por eso es uno de los componentes que se cambia preventivamente. No hay que apurar su cambio y seguir las indicaciones del fabricante en cuanto a plazos o kilometraje.

La bomba de agua está diseñada para durar toda la vida útil del vehículo. Pero (y es un gran pero) se suele recomendar cambiarla preventivamente aprovechando la sustitución de la correa de distribución.

Manguitos y tubos de goma

Encontramos en las ‘tripas’ del coche manguitos y tubos por doquier, ¿verdad? Seguro que alguna vez te ha dicho tu mecánico este o aquel manguito convendría cambiarlo… Bueno, cuando te lo diga ¡hazle caso! Todos estos componentes van perdiendo rigidez y corren el riesgo de romperse o les aparecen grietas por las que escapan los líquidos que circulen por allí… como gasolina, agua, lubricante… Una pequeña fisura y fuga pueden ocasionar una verdadera catástrofe. Por eso, conviene dejar tu coche una vez al año al menos en manos de tu mecánico para que inspeccione todos los componentes del coche y cambie lo necesario. Tubitos incluidos.

Termostato del líquido refrigerante

Siempre decimos que es importantísimo que el líquido refrigerante sea de calidad y esté a nivel. Pero, ¿qué pasaría si el termostato que abre el paso del agua de refrigeración del motor al radiador para que se enfríe… no hiciese bien su trabajo? Imagina el desastre. Por eso, esta pieza también se aconseja cambiarla a modo de prevención a los 10 años o 100.000km.

Lo cierto es que evitar estos problemas (y olvidarse de ellos) es tan fácil como hacer revisar el coche una vez al año como mínimo en tu InterTaller de confianza. ¡Te esperamos!