Válvula EGR: para qué sirve y problemas

La válvula EGR (Exhaust Gas Recirculation) o válvula de Recirculación de los Gases de Escape es un elemento de gran importancia en los vehículos, ya sean gasolina o diésel. Con la evolución de las normas medioambientales hacia criterios más exigentes y restrictivos, esta válvula, que comenzó a utilizarse en los años 60, es hoy en día utilizada en la práctica totalidad de los vehículos a motor. Su función es reducir los óxidos de nitrógeno que se producen. Estos óxidos de nitrógeno forman un característico humo negro al combinarse con el aire y que puede ser motivo de que un coche no pase la ITV, por ejemplo.

En el caso de avería u obstrucción de la válvula EGR el motor puede verse afectado, con consecuencias en su funcionamiento que van desde un aumento de consumo del combustible, tirones o aceleración inestable hasta un fallo completo del motor. El problema más frecuente al que se enfrenta la válvula EGR o válvula de Recirculación de los Gases de Escape es que se ensucia con la carbonilla y restos de aceite, sobre todo cuando circulamos a regímenes bajos y no puede expulsar la suciedad debidamente. Otro problema se deriva de agarrotamientos mecánicos y roturas.

En caso de avería, como decíamos, los síntomas pueden ser variados y difíciles de detectar. Como además se trata de una pieza con un coste importante, lo mejor es no jugársela y acudir a tu InterTaller de confianza para que revisen nuestro vehículo y si se da el caso limpien o sustituyan la válvula EGR.