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¿Sabías que algunas de nuestras costumbres veraniegas más frecuentes pueden hacer sufrir a nuestro automóvil, e incluso provocar alguna avería? Las altas temperaturas estivales, ya de por sí, pueden someter a duras pruebas a algunos componentes, así que no está de más vigilar nuestros hábitos y evitar ciertos comportamientos poco recomendables.

Los calentadores son a un vehículo diésel lo que las famosas bujías son a un automóvil a gasolina.

En el desgaste de los frenos influyen dos factores fundamentales: el tipo de calzada por el que circulamos habitualmente y nuestro modo de conducir, además del kilometraje. Esto significa que podemos hacer mucho por cuidar nuestros frenos y alargar su vida útil.

No lo decimos nosotros, que también. Te lo dice la Dirección General de Tráfico. Y es que con la llegada de los primeros desplazamientos masivos para disfrutar de las ansiadas vacaciones, DGT y talleres estamos preocupados por el estado en que circulan algunos vehículos.

¿Eres de los que conectan el aire acondicionado a máxima potencia nada más arrancar? ¿De los que desconectan el sistema después de arrancar. ¿Sabías que utilizar de forma incorrecta el aire acondicionado del coche puede acortar su vida útil y provocar averías?

Es el objetivo que se ha marcado la DGT Dirección General de Tráfico para este verano. Por ello, continuará con su plan de controles en carretera para detectar drogas ilegales y alcohol.  

Está claro que la experiencia en carretera es de gran importancia, pero llevar muchos kilómetros en la espalda no significa necesariamente que seamos “buenos conductores”. ¿Pero qué es ser un buen conductor? ¿Qué cualidades tiene?

En el vehículo existen varios tipos de filtros a los que hay que prestar atención. El más conocido por los conductores es el filtro del aceite, que se debe cambiar forzosamente con cada cambio de aceite.

Seguro que muchas veces has oído aquello de que las prisas no son buenas consejeras. En el caso del aparcamiento del coche es algo totalmente cierto: es mejor tomarse un tiempo en dejar el coche bien aparcado y evitar golpes de los neumáticos contra los bordillos, por ejemplo.

El motor siempre sufre altas temperaturas y es conveniente vigilarlo periódicamente, pero sobre todo no debemos olvidarnos de ellos en verano. A fin de cuentas, el aire que entra al coche del exterior puede ser realmente cálido y eso no favorece la refrigeración.