NOTICIA
13-11-2017

¿Coche diésel o gasolina? Puntos en común y diferencias a la hora de conducir

¿Son tan diferentes los coches gasolina de los diésel? ¿Realmente es tan diferente la experiencia de conducción entre unos y otros?

La verdad es que el funcionamiento ‘mecánico’ propio de cada uno de ellos hace que se presenten particularidades a las que hay que prestar atención.

Conducir, lo que se dice conducir, pensarán muchos, es lo mismo.

Y estamos de acuerdo hasta cierto punto.

Un coche se debe conducir con precaución, adecuándose a las condiciones del tráfico, la vía, la visibilidad, la climatología… Da igual si es un coche diésel o gasolina.

Cuestiones como la velocidad, la distancia de seguridad etc. tienen poco que ver con el tipo de combustible que mueve el vehículo y mucho que ver con la prudencia. Pero también son señales de ‘saber conducir’.

Llevar el mantenimiento es igual de necesario en ambos casos, por supuesto.

Pero es aquí donde empiezan a hacerse patentes las diferencias. No es lo mismo el mantenimiento de un coche a gasolina que el de un coche a gasóleo, no.

Y, relacionado con esto, hay determinadas cosas que hay que hacer con matices distintos en función de si estamos al volante de un vehículo diésel o gasolina.

Parecido a las diferencias entre conducir un coche con o sin turbo.

Por ejemplo, los cambios de marcha y las revoluciones óptimas para el vehículo no son iguales entre un coche gasolina y uno diésel. En el primer caso, el gasolina, se aconseja cambiar de marcha entre las 1.500 y las 2.000 revoluciones por minuto. Los diésel irán siempre más ‘revolucionados’ (aunque no deberían pasar de las 3.500 vueltas por minuto) y el cambio de marcha debe realizarse entre las 2.000 y las 2.500 rpm.

Existen matices también a la hora de enfocar la reducción de velocidad. Así, mientras con un coche a gasóleo el sistema responde mejor cuando dejamos de acelerar y frenamos suavemente con la marcha engranada, en un coche a gasolina basta con levantar el pie del acelerador pero sin que sea necesario tocar el freno.

¿Bujías frente a calentadores? El arranque es diferente entre ambos tipos de coches. Para arrancar un coche gasolina pisamos el embrague y engranamos una marcha. Para arrancar un diésel, esperamos a que los calentadores estén listos (y esto es importantísimo) y, una vez arrancado el coche, esperamos también un poco antes de iniciar la marcha para dar tiempo a que el sistema se haya lubricado correctamente.

Incluso, hay cosas que van más allá de la conducción. Un vehículo diésel necesita (y lo necesita realmente) darse ciertas alegrías y circular al menos cada dos semanas por autovía para que el sistema elimine correctamente la carbonilla. Un coche diésel está diseñado para recorrer largas distancias, para hacerle kilómetros. Si lleva una vida ‘sedentaria’, sufrirá como no lo haría un coche gasolina.

¿Lo mejor? Elegir el coche adecuado para ti y tus necesidades. Después, tratarlo bien, conducir sin brusquedades. Y, por último, ser concienzudo con el mantenimiento. Lo normal es que baste una visita a tu Intertaller de confianza al año. ¿Qué aún no has revisado el estado general de tu coche? No esperes más: pide cita online ahora mismo.

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