NOTICIA
23-04-2019

4 problemas frecuentes que encontramos en los coches diésel (y que se pueden evitar gracias al mantenimiento)

En su lucha contra la contaminación, los coches diésel han evolucionado muchísimo. Hace años eran sinónimo de coches robustos, duraderos, fiables. Hoy día lo siguen siendo, aunque es clave que el automovilista comprenda lo básico del funcionamiento de un coche diésel y sepa utilizarlo.

Sí, los coches diésel están pensados para hacerles kilómetros, para que cojan velocidades con cierta frecuencia. No son vehículos ideados exclusivamente para el entorno urbano y poco kilometraje y, en caso de ser ése su uso más frecuente, puede haber problemas, especialmente si no se tiene cuidado con el mantenimiento.

Problemas con el sistema SCR y AdBlue

El sistema SRC ha sido la última novedad en llegar respecto a los sistemas para reducir la contaminación de los coches diésel. De la mano de la norma Euro 6, hoy día todos los coches nuevos cuentan con un sistema SCR.

El sistema SCR ha sido ideado para transformar los gases Nox en nitrógeno y H2O. Esto se consigue mediante una reacción química cuyo catalizador es el hoy famoso AdBlue.

El AdBlue es un aditivo que hay que reponer según las indicaciones del fabricante, como el resto de los líquidos del coche.

Los problemas relacionados con el SCR y el AdBlue son menos frecuentes… siempre que seamos escrupulosos en el mantenimiento del AdBlue. Si falta aditivo pueden surgir problemas, aunque al tratarse de coches modernos ya cuentan con señales y alertas para recordar al automovilista si debe añadir AdBlue.

Problemas en la válvula EGR

Las Siglas EGR (Exhaust Gas Recirculation) hacen referencia al sistema de Recirculación de Gases de Escape en un coche diésel. La válvula EGR tiene el cometido de recoger el humo que proviene de la combustión del motor, para volver a introducirlo en el circuito dd la cámara de combustión de manera que se reducen las emisiones de gases NOx (óxidos de nitrógeno). Son populares desde hace algunos años, pero lo cierto es que en Europa la válvula EGR es obligatoria desde la norma Euro 2 (1996).

¿Por qué puede volverse la válvula EGR un dolor de cabeza para el automovilista que conduce un coche diésel? Básicamente por la acumulación de hollín en los conductos. Es acumulación acaba por hacerse notar en fallos en el motor.

Para evitar la acumulación de carbonilla en la válvula EGR es muy importante no forzar el motor en frío y evitar llevar una marcha demasiado larga o el motor demasiado poco revolucionado.

Así, aunque la obstrucción de la válvula EGR acabará llegando (es así por su propio modo de funcionar) conseguiremos retrasar este problema al máximo.

Problemas en el filtro de partículas diésel (FAP)

De igual modo que se trata de minimizar la expulsión al medio ambiente de los gases NOx, los filtros FAP tratan de evitar que las partículas generadas en la combustión del gasóleo se emitan al exterior. Para ello, las partículas quedan atrapadas en el filtro FAP y posteriormente “quemadas” o más bien incineradas. Este proceso ocurre cada cierto tiempo, en lo que se conoce como regeneración.

La mayoría de averías en los filtros de partículas diésel se producen por acumulación de partículas sin que hayan llegado a incinerarse. Es decir, sin que la regeneración se haya producido.

Y, créenos, esto ocurre muy a menudo por la forma de conducir o hábitos del automovilista. Para que el proceso correcto tenga lugar, es necesario que tanto el motor como los gases del escape alcancen determinadas temperaturas. Si no lo hacen, no habrá regeneración.

Por ejemplo: sólo hacemos trayectos muy cortos, sólo conducimos por ciudad o entornos urbanos, llevamos el motor demasiado bajo de revoluciones…

Para evitar problemas con el FAP se recomienda hacer con frecuencia trayectos más largos, en autopista o autovía y revolucionando un poco el motor de vez en cuando. Así conseguimos las condiciones necesarias para que se carbonicen las partículas y evitaremos problemas relacionados con fallos en el filtro de partículas diésel, como pérdida de potencia, aumento de consumo de combustible etc.

Si conduces un coche diésel es importante que tengas en cuenta seguir pautas y buenos hábitos de conducción para coches a gasóleo. Y, por supuesto, cuidar su mantenimiento con ayuda de tu InterTaller de confianza.

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