NOTICIA
04-03-2020

Así influyen en tu seguridad en carretera unos amortiguadores en mal estado

La amortiguación es y seguirá siendo un componente crucial de la movilidad como elemento nexo de unión entre la carretera, el chasis del vehículo y el conductor. De ahí, la importancia del buen estado de los amortiguadores para un correcto frenado durante la conducción.

Y es que los amortiguadores, como parte del sistema de suspensión del vehículo, junto con los neumáticos y muelles, son los responsables de mantener el vehículo en contacto permanente con la carretera. “Un solo amortiguador desgastado puede aumentar la distancia de frenado hasta 2 metros”, apuntan desde la iniciativa ‘Elige calidad, elige confianza’ (ECEC), “lo que diferencia una frenada segura de un posible accidente”.

Conducción y amortiguadores en mal estado

Este aumento de la distancia de frenado se debe a que, al frenar, por la inercia de la velocidad y el peso del vehículo, los amortiguadores desgastados no estabilizan la carrocería. Esto provoca que los neumáticos pierdan el contacto con la carretera y se produzca una disminución de la tracción y el control, ocasionando que la distancia de frenado sea mayor.

En términos generales, con unos amortiguadores en mal estado, la distancia de frenado aumenta hasta un 20%, dependiendo de la velocidad, de los sistemas del vehículo y del pavimento. Esta distancia puede llegar a alcanzar los 6 m en velocidades de hasta 80 km/h.

Así, la seguridad en la conducción se ve afectada, y de forma más acentuada, en condiciones climatológicas adversas, como puede ser conducir con lluvia. Si los amortiguadores están en mal estado, los muelles rebotarán después de cada bache, lo que acentúa la pérdida de control y propicia que el agua de la lluvia se interponga entre las superficies del neumático y el asfalto, lo que reduce o anula la adherencia del neumático a la carretera y hace que la dirección se vuelva inestable.

Este efecto, sumado a la velocidad, bastará para hacer flotar un coche sobre las ruedas, produciéndose el fenómeno físico llamado ‘aquaplaning’.

Presta atención a los síntomas de desgaste

Para evitar situaciones que afecten a su seguridad, el conductor debe prestar atención a determinados síntomas que indican que es necesaria una revisión de los amortiguadores.

De este modo, si se perciben oscilaciones al conducir; si se observan manchas de aceite al mirar detrás de las ruedas; si, al conducir, el volante vibra aunque el pavimento esté en buen estado; si se observan señales de desgaste irregular en los neumáticos; o si al frenar en seco el vehículo se hunde más hacia la parte frontal, se desvía hacia los lados o es difícil de controlar.

Es recomendable revisar el estado de los amortiguadores cada 20.000 kilómetros y sustituirlos a partir de los 80.000 kilómetros, momento en el que han perdido gran parte de sus prestaciones. Dependiendo del tipo de conducción y de las condiciones de la carretera, este kilometraje de referencia puede variar.

Si sospechas que los amortiguadores de tu coche no funcionan correctamente, no te la juegues y haz que lo revisen en tu InterTaller de confianza. Y recuerda que se deben cambiar los dos amortiguadores del mismo eje al mismo tiempo para evitar descompensaciones.

 

 

 

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