NOTICIA
09-05-2017

Consejos para no tener averías en el filtro de partículas diésel

Si conduces un vehículo diésel conoces bien la existencia de este componente que trae de cabeza a no pocos automovilistas.

El FAP o filtro de partículas diésel es el elemento que permite a los coches a gasóleo cumplir las normativas europeas sobre emisiones.

Forma parte del sistema de escape junto con el catalizador. El sofisticado conjunto ha conseguido que los vehículos diésel modernos hayan reducido drásticamente las emisiones contaminantes respecto a los coches de los 80 o los 90.

Pero, ¿cómo lo hacen? El filtro de partículas diésel retiene las partículas nocivas de modo que no van al medio ambiente, las retiene y las somete a un proceso de carbonización (que alcanza temperaturas superiores a los 400 grados) por el que esas partículas nocivas se convierten en agua, carbono y dióxido.

Parece increíble, pero estos modernos sistemas consiguen retener cerca del 99% de las partículas contaminantes cuando están en condiciones óptimas. Y recuerda que en la ITV revisan las emisiones del coche…

La clave del funcionamiento está en la regeneración, que se suele producir cada 300 kilómetros por decisión de la centralita del vehículo, que, a fin de cuentas, controla el volumen de partículas nocivas retenidas.

¿Por qué es importante comprender el funcionamiento del filtro de partícula diésel? Cuando entiendes cómo funciona eres capaz de actuar de forma preventiva para evitar averías y problemas en el FAP…

La acumulación de partículas, el talón de Aquiles del FAP

Parece un contrasentido ya que buena parte de la misión del FAP consiste en, precisamente, acumular las partículas nocivas.

El problema es cuando se acumulan partículas en exceso o no se llega a producir la regeneración.

Además, los problemas con el filtro de partículas diésel tienen otros ‘efectos secundarios’, como aumento del consumo de carburante, falta de potencia, tirones… Y averías como obturación del sistema de escape o que sea necesario limpiar o sustituir el filtro en el taller, operaciones de reparación bastante costosas.

Buena parte de estos problemas ocurren cuando se conduce un vehículo diésel habitualmente por ciudad. Esto significa trayectos más cortos y a velocidades bajas. Un coche diésel está pensado para recorrer largas distancias y en autovía o autopista, que es donde podemos sacar partido a todo su potencial… Cuando el día a día del coche consiste en cortos recorridos y a bajas revoluciones ocurre sencillamente que al filtro de partículas diésel no le da tiempo de carbonizar y regenerarse y el FAP se va llenando de partículas hasta que empezamos a notar los problemas mencionados.

La solución es bastante sencilla y, por otro lado, placentera para los automovilistas que disfrutan conduciendo: cada 300 o 400 kilómetros lleva tu coche diésel a dar un buen paseo por autovía. En un trayecto más largo y a más velocidad el FAP podrá hacer su trabajo y evitarás la acumulación de partículas.

¿Demasiado tarde para tu coche? ¿Problemas con el filtro de partículas diésel o el catalizador? Deja que te ayuden en tu InterTaller de confianza. Estamos muy cerca de ti.

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