NOTICIA
30-04-2021

Los cinco grandes errores que hacemos con el cambio

No siempre cuidamos lo que se debe a nuestra caja de cambio y no nos damos cuenta de la importancia que tiene cuidarla y mantenerla para evitar una avería que puede ser compleja y hasta costosa. Por eso mismo es importante llevar el mantenimiento predictivo en nuestro InterTaller de confianza.

Hay una serie de consejos sencillos que podemos hacer para evitar tener un problema antes de que le llegue su hora. Son de sentido común y los conocemos pero no siempre los aplicamos, por prisas, pereza o cualquier otro motivo.

No cambies demasiado rápido

La influencia de las películas de carreras nos hace querer pasar en menos de un segundo de una a otra velocidad. Queda muy bonito pero no es nada práctico ya que los engranajes del cambio necesitan un proceso ya que son de diferente tamaño.

Cada vez que se realiza un movimiento tiene que haber un elemento que sincronice la velocidad del motor y del piñón de la caja con la de las ruedas, para que giren a la misma velocidad.

Si se cambia demasiado rápido que el mecanismo de sincronización no tiene tiempo para ajustar suavemente la rueda dentada a la velocidad de la rueda: así que este anillo roza bruscamente esa rueda lo que conduce a un mayor desgaste de este elemento e incluso puede romperlo. Las virutas que se forman en el proceso de rozamiento flotan en el aceite del cambio  y lo contaminan.

Como resultado, los cojinetes en la caja de engranajes y los engranajes en sí mismos ya no pueden lubricarse adecuadamente, lo que a su vez aumenta el desgaste.

Si cambias de forma más lenta, el anillo sincronizador se desgastará con el tiempo, pero no de manera tan precoz. Además, el cambio de marcha lento tiene otra ventaja: el riesgo de engranar accidentalmente una relación más baja en lugar de una más alta también es significativamente menor. Si esto sucede, no sólo puedes dañar gravemente la caja de cambios, sino que puede sufrir mucho todo el motor.

Poner marcha atrás cuando estamos en movimiento

Hay un engranaje aislado para la marcha atrás que está acoplado a otro a través de un manguito de conexión. A diferencia de los engranajes delanteros, generalmente este no está sincronizado.

Por lo tanto, el automóvil debe detenerse antes de activar la marcha atrás. El embrague también debe presionarse un poco antes de insertar la marcha atrás, para que ambos engranajes se detengan y se pueden acoplar entre sí sin dañarse. Este consejo también se aplica a los automóviles con transmisión automática.

Conducir con la mano sobre la palanca

Esta posición un poco ilógica daña la transmisión, porque se fuerza ese manguito de conexión entre los piñones del que antes hablábamos. Esta presión continuada provoca una tensión en la caja de cambios, que no sólo ejerce a su vez una mayor presión sobre esta conexión, sino que también lo hace sobre los anillos sincronizadores y los engranajes acoplados.

Por tanto, también se desgastan más rápido, al igual que otros elementos de la caja de cambios, como los cojinetes.

No apretar a fondo el pedal

Para hacer ese cambio supuestamente deportivo del primer punto en muy poco tiempo implica muchas veces no presionar adecuadamente el pedal del embrague o no hacerlo a tiempo.

También se tiene el vicio de pisarlo parcialmente todo el rato, mientras se circula. Si el embrague no separa completamente cuando debe el motor y la caja de cambios o no lo hace a tiempo y aun así cambias a la siguiente marcha, la caja de cambios a menudo reacciona con un fuerte crujido. Ese crujido es causado por el hecho de que los anillos sincronizadores no pueden acelerar los dos engranajes durante el proceso de cambio.

No hacer las revisiones

El pasar por InterTaller es fundamental para garantizar que la caja de cambios permanezca en forma durante mucho tiempo. Con un mantenimiento periódico, una caja de cambios puede durar más.

Y es que, con el tiempo, la valvulina también envejece: se enturbia por el desgaste normal y, además, no lubrica bien los rodamientos. Las impurezas se eliminan mediante cambios regulares de valvulina.

Un cambio de aceite de la transmisión debería ser particularmente notable en las transmisiones automáticas, donde no influye tanto tu gestión como conductor y se aprecia enseguida que las marchas vayan pasando de manera mucho más suave.

Recuerda que puedes encontrar aquí tu InterTaller de confianza para hacer la revisión general del coche cada año y así tener todos los puntos de seguridad del coche cubiertos.

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