NOTICIA
25-02-2020

¿Tienes un coche diésel? Los 4 elementos clave para su buen mantenimiento

A pesar de la caída en las ventas de coches diésel experimentada especialmente en los dos últimos años, el parque de turismos español sigue dominado por los coches de gasóleo. Y para recuperar sus prestaciones consiguiendo además reducir su consumo de combustible y alargar su vida útil por más kilómetros, es fundamental practicar un buen mantenimiento de su motor.

En especial, prestar atención a 4 aspectos clave del motor nos ayudará a alargar su vida útil y reducir el riesgo de averías (costosas en muchos casos). Y es que los malos hábitos con tu coche no traerán nada más que problemas...

Filtros y fluidos

Un motor diésel con sus filtros y fluidos (aceite, refrigerante...) en el mejor estado posible permite garantizar su máximo rendimiento y fiabilidad. Por esta razón, es fundamental cambiar el aceite lubricante una vez al año o cada intervalo de kilómetros (lo que antes ocurra) que especifique el fabricante de tu coche, así como sustituir periódicamente los filtros de aire, combustible y aceite (éste siempre que cambies el aceite).

Con este mantenimiento nos aseguremos que nuestro motor trabaja en las mejores condiciones. Además, si notamos problemas de rendimiento o consumo, podremos descartar problemas en filtros o fluidos.

Inyectores: consumo y potencia

Es uno de los puntos críticos de todo coche diésel. Unos inyectores con muchos kilómetros, unido a una conducción habitual en ciudad o muchos años, son foco de averías o pérdidas de rendimiento ¿por qué?

Estos condicionantes provocan la pérdida de capacidad para alcanzar los valores máximos de presión de inyección, dificultades para atomizar correctamente el combustible, cuando no orificios cegados por acumulación de depósitos.

Del mismo modo, junto a los inyectores también se recomienda revisar la bomba de alta presión, pues está sometida a grandes esfuerzos en el sistema de alimentación de combustible al controlar su suministro.

El turbo: la avería a evitar

La inmensa mayoría (por no decir todos) de coches diésel actuales y muchos de los más antiguos recurre a la sobrealimentación a través de un turbocompresor (o varios) dependiendo de éste que alcancemos el rendimiento prometido y el consumo más ajustado posible.

El paso de los años y los kilómetros inciden de forma negativa en el turbo, especialmente en conducción urbana. Los problemas más comunes son la acumulación de "carbonilla" en la geometría variable, fugas de aire en el circuito de admisión o presencia de aceite.

El turbo es un componente sujeto a mucho esfuerzo, y aunque está diseñado para soportar excesos de trabajo y temperatura, debemos vigilar su funcionamiento.

Así, un motor turbodiésel con saltos de potencia o pérdidas drásticas de rendimiento puede tener como causa una geometría atascada. Las fugas de aire en el circuito de admisión, tras pasar por el turbocompresor, son causa de manguitos rajados o un intercooler con fugas.

Por último, la presencia de aceite en exceso en la admisión se debe a una pérdida de estanqueidad en el eje de la turbina del turbo, una holgura que provoca la fuga interna de aceite y que motiva la quema de ese aceite, produciendo un característico humo azulado.

Gases y emisiones: EGR, FAP...

Los sistemas anticontaminación son ya viejos conocidos en los motores diésel, siendo además foco de problemas en coches de mucho uso o mantenimiento descuidado. La colmatación de la válvula EGR es uno de sus principales problemas.

Y es que trabajar con gases de escape tarde o temprano termina en acumulación de residuos. Desmontar este componente y limpiarlo a fondo, junto a toda la admisión es algo recomendable para que nuestro motor respire mejor.

En el caso de los filtros antipartículas o FAP el problema es similar, y es que, con el tiempo y los kilómetros, es habitual que este componente se vaya obstruyendo, hecho que hace muy recomendable revisar el filtro antipartículas para evitar que haga de tapón para los gases de escape, lo que produce pérdida de rendimiento. Por no hablar de que nos dará problemas a la hora de pasar la ITV.

Un vehículo bien mantenido es un vehículo sano, algo especialmente crítico en los motores diésel en los que la buena salud del motor es clave para su mejor rendimiento y duración. Y para el mejor mantenimiento, los mejores profesionales: los que encontrarás en la Red InterTaller ¡Encuentra tu InterTaller de confianza!

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